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Se trata de una verdura muy conocida en Navarra, donde se le llama popularmente “mata frailes”. En la Comunidad Foral se cultivan principalmente las variedades Amarilla de Lyon y Verde con penca blanca. Tudela es la localidad navarra que cuenta con la mayor producción y también es muy abundante en otros municipios como Buñuel, Fustiñana, San Adrián, Cascante o Fitero.

Origen de la acelga

Esta verdura pertenece a la familia de las quenopodiáceas. Es una subespecie de Beta vulgaris, al igual que las remolachas, pero la acelga es cultivada para aprovechar sus hojas en lugar de sus raíces.

Existe documentación en la que se indica que la acelga era ya consumida por los griegos en el siglo V a.C., aunque parece ser que fueron los árabes quienes, a partir de la Edad Media, comenzaron a cultivarla y descubrieron sus propiedades medicinales y terapéuticas.

Desde Europa se ha expandido a distintos países del mundo y en la actualidad presenta una amplia difusión, principalmente en América y Asia.

En nuestro país, el cultivo de esta verdura se extiende por la mayoría de las regiones del este, norte y centro. A nivel mundial, países de Europa central y meridional (Italia, Francia, Holanda, Bélgica y Alemania, así como las Islas Británicas) y América del Norte son los principales productores.

Cultivo y recolección de acelgas

Como hemos comentado, se trata de una verdura cuyo cultivo es sencillo. La acelga es una planta bianual y lo más habitual son las siembras en dos épocas: una primera hacia febrero-mayo y, posteriormente, otra en agosto-octubre. La recolección se realiza a los 3-4 meses de la siembra y las labores  se realizan manualmente.

Hay que señalar que a la acelga le van mejor los climas templados y húmedos , mientras que las bajas temperaturas le perjudican.

Valor nutricional de la acelga

La acelga es una verdura muy completa desde el punto de vista nutricional. Es una poderosa fuente de vitaminas, minerales y fibra:

Propiedades de la acelga

Entre los principales beneficios que podemos obtener al consumir acelgas, destacamos los siguientes:

Consejos para elegir y conservar la acelga

Cómo cocinar acelgas

Tal y como se indica en la RAE, la penca es el ‘nervio principal y pecíolo de las hojas de ciertas plantas, como la acelga, el cardo o la lechuga.’
Aunque de la acelga se puede comer todo, la penca es una de las partes más apreciadas en la cocina. Las formas de cocinarlas son muy variadas y todo depende de la creatividad y capacidad culinaria de cada uno.

Acelgas cocidas con patatas

Es la receta más clásica de todas, y seguramente una de las más preparadas en todas las casas de la Ribera de Navarra. Al igual que todas las verduras, debemos echarla cuando el agua está hirviendo fuerte, de esta forma conservará todo su sabor. Añadimos las patatas y sal al gusto. Las dejamos cocer a fuego medio entre 15 y 20 minutos, dependiendo del grosor de las pencas. Una vez pasado el tiempo escurrimos y servimos con aceite de oliva. También se pueden pasar a una sartén y freírlas con ajo, jamón o chorizo.

Pencas de acelga rellenas

Entre las recetas más conocidas, podemos citar, por ejemplo, las pencas rebozadas. Después de limpias y cocidas, solo hay que pasarlas por un poco de harina y huevo y las freímos a fuego medio en abundante aceite. Una versión un poco más elaborada es la de rellenar las pencas de jamón y queso antes de rebozarlas.

Pencas de acelga al horno

Las pencas al horno son otra interesante opción y una buena manera de que los más pequeños se animen a comerlas. Una vez limpias y cocidas (con unos 20 minutos suele ser suficiente), las sofreímos junto con una cebolla y ajo picado previamente pochados. Salpimentamos y le añadimos queso rallado y dos huevos sin dejar de remover. En una fuente de horno untada con un poco de aceite, ponemos un poco de pan rallado, añadimos las pencas y las doramos en el horno.

Garbanzos con acelgas

Por último, os contamos como preparar unos deliciosos garbanzos con acelgas.  Preparamos un sofrito  de cebolla, pimientos y jamón y añadimos un poco de pimentón de dulce. Por otra parte cocemos la acelga y los garbanzos. Una vez que todo esté listo por separado lo juntamos y rehogamos un poquito para que se mezcle bien.